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Savile Row, la cuna de la sastrería

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Los buenos amantes del fútbol sueñan con vivir algún día el ambiente de un partido en la Bombonera (Boca Juniors), un estadio que en los días grandes ‘no tiembla, late’. Los admiradores del tenis sólo conciben la belleza total de su deporte bajo el influjo de la hierba de Wimbledon… ¿Y los de la moda? Savile Row, legendaria calle londinense, cuna del bespoke, es un lugar ineludible.

La ilustre calle de Salvile Row, situada en el barrio de Mayfair, uno de los más distinguidos y señoriales de Londres, fue construida entre 1731 y 1735. Sus escasos metros son considerados la meca de la sastrería mundial gracias a la importancia que adquirieron sus talleres y los artesanales diseños que acabaron luciendo las personalidades más representativas del mundo de la política y la cultura a partir de mediados del siglo XIX.

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Tres nombres clave ilustran el misticismo de Savile Row, un icónico lugar donde la magia de trabajar sin la presencia de una sola máquina –todo se diseña y confecciona a mano– sigue impregnando sus señoriales edificios llenos de historia:

James Poole, el pionero. Heredero de la industria que elaboraba los uniformes militares a los ingleses, fue el primero en abrir un taller en Savile Row en 1846. Nueve años después, el príncipe de Gales le hizo un encargo que lo situó en el escaparate mundial. Pero no sólo a él, sino a la calle. Todos los sastres de renombre quisieron estar ahí. Si Poole había triunfado, ¿por qué no ellos? James Poole hubo de diseñar una chaqueta para las cenas informales del príncipe, lo que le abrió las puertas para vestir a otras personalidades como sir Winston Churchill.

Hardy Amies, el innovador. Abrió su taller en 1945, justo al término de la II Guerra Mundial, y cinco años más tarde, se le encargó el diseño del armario personal de la reina Isabel II. Nunca antes había trabajado en la confección para mujeres. Amies acabaría inventando sin saberlo el estilo power dressing, que tiene entre sus valores la sobriedad y la funcionalidad de las prendas.

Tommy Nutter, el transgresor. O aperturista, como se quiera ver. El caso es que a partir de 1968 y bajo la clara influencia de los Beatles –hasta el punto de que uno de los managers de la banda, Peter Brown, le financiaba–, Nutter decidió apostar por solapas anchas, el terciopelo y un look que suponía toda una vuelta al calcetín de lo estricto concebido en moda masculina hasta entonces. Savile Row dejaba de estar presente sólo en los salones más selectos para triunfar también en las salas de conciertos.

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Hace 10 años se fundó la Savile Row Bespoke Associaton, una especie de sindicato creado para proteger y desarrollar el arte del traje tal y como se concibe en este rincón imprescindible de la moda. En la actualidad, sus talleres  realizan alrededor de 10.000 trajes anuales que llegan a facturar alrededor de 30 millones.

Y no sólo de trajes vive Savile Row. ¿Recuerdan el concierto que los Beatles dieron por sorpresa en el tejado de un edificio? Pues sí, era el número 3 de esta calle… pero esa es otra historia…

 Existe numerosa bibliografía sobre Savile Row y su aportación a la sastrería. Te recomendamos dos libros imprescindibles:

http://www.amazon.es/Bespoke-Savile-Row-Ripped-Smoothed/dp/1847394566/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1396346124&sr=8-1&keywords=savile+row

http://www.amazon.es/The-Savile-Row-Story-Illustrated/dp/185375000X/ref=sr_1_27?ie=UTF8&qid=1396346163&sr=8-27&keywords=savile+row

 

 

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‘Mr Classic’ Jeremy Hackett

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De mal estudiante a erigir una de las firmas inglesas de mayor influencia y prestigio en el mundo de la moda. Así se puede resumir la trayectoria vital de Jeremy Hackett, un tipo peculiar y fiel reflejo de aquello que los clásicos todavía consideran como un gentleman.

Jeremy Hackett (1954) lo tuvo claro desde muy pronto. Abandonó la escuela con 17 años y comenzó a trabajar en una tienda de moda en su Clifton natal. Dos años más tarde daba el salto a Londres para formar parte de la mítica sastrería Savile Row. Pero nunca en la sala de máquinas, componiendo los tejidos, sino como la persona que, con su gusto y visión de la moda, aconsejaba a los clientes y les hacía llevarse lo mejor según su estilo y pretensiones. Un día, tal y como confiesa el propio Hackett, le llegó la inspiración paseando por las calles del barrio de Portobello. Allí fijó su atención “en un traje magnífico de segunda mano por sólo cinco libras; y en jerséis, chaquetas y zapatos retro por precios muy similares”. Entonces pensó: ¿por qué no montar una empresa que haga este tipo de ropa? Y así nació Hackett, una firma que cumple con los valores de diseño y calidad y aspira a crear “prendas que perduren muchos años”.

La marca creció rápidamente en el mundo occidental. A sus clásicos trajes de tweed, tejido emblemático de Hackett, utilizado no sólo en trajes y chaquetas sport, sino  también en gorras, diversos complementos, incluso tapicerías, se ha sumado una oferta de artículos muy variados. Al tiempo, Jeremy se convirtió por méritos propios en una voz autorizada en el mundo de la moda y las tendencias. En 2007 publicó ‘Mr Classic’, un auténtico libro de estilo para el hombre que recibió la ovación mayoritaria de críticos y blogueros.

Brandy y Charlie. Son los nombres que pueden leerse en sus gemelos. No son sus hijos, sino dos Sussex Spaniels que alegran la vida a este soltero que nunca ha perdido el estilo. Ni su amor por atender al cliente de primera mano. De hecho, no es raro que el ‘jefe’ aparezca por sorpresa en las tiendas de la firma, especialmente por la calle Sloane Street de Londres. Y es que la moda se percibe, se huele y se visualiza en la calle y no en un despacho

El Ganso, la joven estrella

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El próximo año, la firma El Ganso, creada por dos empresarios madrileños, cumplirá una década. En su trayectoria, marcada por un atrevimiento prudente, se observa que el éxito, al fin y al cabo, no entiende de prisas, sino de buenas ideas y perseverancia.

Todo comenzó en Londres, donde los hermanos Álvaro y Clemente Cebrián pasaban los veranos del periodo universitario. Allí, “un tipo de ropa que no se encontraba en España”, según relatan los protagonistas, les llamó la atención. La mecha estaba lista. En 2004, venden sus coches, consiguen algo de financiación a través de las ayudas a los emprendedores, y lanzan El Ganso bajo el lema de ‘diseñar ropa, calzado y complementos con identidad propia’.

Desde sus inicios, la filosofía fue la de ir pasito a pasito, trabajando sobre unos valores sólidos y unas señas de identidad propias. La marca española apuesta por la calidad de los detalles y la confección, la diversidad y el respeto por el medio ambiente.

La paciencia y el alejarse de proveedores y socios con deseos de inmediatez llevó a El Ganso a tomar impulso a través de las tiendas multimarca, previo paso a disponer de sus propios establecimientos. En 2011 llegó la internacionalización: París, Lisboa, la deseada Londres, Santiago de Chile, México…

Los creadores de esta joven estrella nos dejan una reflexión: “España necesita de personas que confíen en una idea y crean en las personas”. Larga vida al ‘espíritu Ganso’…

Nacida en Portobello

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Pepe Jeans, un emblema de la moda joven de Veinte, cumple 40 años. Qué mejor tributo que acercarnos un poco más a su historia para descubrir los secretos del éxito de la marca londinense.

Debajo de un puente de Notting Hill, en pleno corazón del mercado de Portobello de Londres, se hicieron famosos los primeros vaqueros de Pepe Jeans. Corría el año 1973 y los jóvenes de la ciudad acudían presurosos a aquel lugar, guiados por el consejo de los entendidos en moda y tendencia de la época. Había nacido una estrella.

El reto era enorme: ofrecer prendas distintas, arriesgadas y que marcaran la tendencia joven. Alejarse de los cánones de los vaqueros convencionales e insulsos de la época. Todo ello sin el recurso del marketing. Pero funcionó y Nitin Shah y sus hermanos Arun y Milan se dedicaron a la marca a tiempo completo poco tiempo después de crearla.

En los 80, Pepe Jeans se había convertido en un referente del sector en Norteamérica. Guiada por una filosofía de mensaje atractivo y sexy, la marca apostó por campañas publicitarias de impacto. Contrató al fotógrafo de moda más relevante de la década, Bruce Weber, e hizo un reportaje con la supermodelo Bridget Hall para el recuerdo.

Ya en los 90, Pepe Jeans entró definitivamente en los mercados europeos, al tiempo que siguió realizando campañas con personajes relevantes que, sin duda, le dieron el último empujoncito: Kate Moss, Cristiano Ronaldo, Laetitia Casta, Siena Miller…

Pero como la moda es el arte de la renovación, la firma no descansa en sus laureles y las novedades son una constante de su ADN: la colección de tendencia Andy Warhol, 73 (línea de vaqueros de gama alta con reminiscencias rockeras), la colaboración con el equipo de F1 Red Bull…. Y es que para los líderes, el podio es sólo un escalón donde mirar más alto