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Barbour: y la chaqueta se hizo mito


Pasó de hacer la vida más fácil a los pescadores de un pequeño pueblo del noreste de Inglaterra a convertirse en una marca que ha conseguido situar a una de sus prendas, la chaqueta encerada, como uno de los mitos de la historia de la moda. Barbour cumple 120 años. Repasamos su apasionante historia.

Barbour tiene su origen en el modesto enclave costero de South Shields. En 1894, su fundador, John Barbour, observó que los pescadores y trabajadores de la zona utilizaban ropa de abrigo muy rígida, incómoda y poco duradera. Con la introducción del hule, Barbour consiguió dotarles de una prenda mucho más flexible, longeva e impermeable al frío y la lluvia. Cuando en 1918 falleció el creador de la firma, su hijo Jack Barbour recogió el testigo de una empresa que ya presumía de ser popular y con unas vistas de crecimiento imparable.

1957 fue una fecha clave para Barbour. Ese año trasladó su sede a la Trading Estate of Simonside, un lugar mágico y muy próximo al mar, la montaña y Escocia. Barbour pasó de ser un comerciante minorista a fabricante y comercializador de sus prendas a gran escala.

Steve-McQueen-Riding-Motorcycle

Sólo faltaba el icono, la persona, el mito que mimetizara con la marca y luciera al mundo su espíritu y filosofía. Lo encontraron. En 1964, Steve McQueen comenzó a vestir las chaquetas Barbour, que se ajustaron perfectamente a ese carácter indómito, seductor y rebelde que el actor tenía.

El logo actual, en negro y amarillo, se introdujo por primera vez en 1980 a las chaquetas Barbour Internacional. La inspiración, como no podía ser de otra manera, vino de una asociación de motociclistas que presumían en 1957 de tener ‘los pilotos más rápidos sobre motos estándar’.

Para celebrar el 120º aniversario con todos sus fans, Barbour ha lanzado una web (www.thestory.barbour.com) donde los seguidores pueden compartir sus experiencias con las prendas de la firma. Desde aquella chaqueta que pasó de generación en generación hasta el perro ataviado con una chaquetita de Barbour…

LUR

El rey del frío… y de Barbour

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Mirada de seductor, gesto rebelde, carácter indomable… así era Steve McQueen. El apodado como ‘Rey del frío’ e icono de Barbour lo fue de Hollywood en los 70. “Cualquier papel que hubiera en aquellos tiempos y necesitara una figura capaz de combinar carisma y elegancia se lo llevaba él o Paul Newman. No hubo ningún actor con su poder: todos querían trabajar con él”, cuenta Tony Nourmand, editor de Unseed McQueen, un libro de fotografías inéditas del malogrado actor estadounidense.

Steve McQueen no permitía dobles en las acciones peligrosas de las películas que rodó. Su espíritu rudo y valiente le vino de cuna. Nunca conoció a su padre, que lo abandonó antes de que naciera, y su juventud se la pasó a vueltas de un reformatorio. Tras alistarse en los Marines y acumular algo de dinero, decidió enrolarse en el mundo del cine. Participó en éxitos reconocidos como La gran evasión (1963), Los siete magníficos (1970), Papillon (1973) o El coloso en llamas (1974).

Su dedicación cinematográfica no le alejó de dos pasiones que marcaron su vida: la velocidad y las artes marciales. Amaba los coches, las motocicletas y no dudaba en conducir él mismo en las escenas de persecuciones… hasta el punto de pensar seriamente dedicarse profesionalmente al mundo del pilotaje. En la lucha oriental tuvo como maestro y amigo personal al mismísimo Bruce Lee, que le enseñó todos los secretos de esta práctica milenaria.

El 7 de noviembre de 1980 un cáncer de pulmón se llevaba a un mito de la época, un hombre que representó como nadie la combinación entre la clase y el talento. Así, cuando luzcas una prenda Barbour Steve McQueen estarás proyectando el aire rebelde de un triunfador que presumía de la adrenalina como estilo de vida. Larga vida al rey…