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Audrey Hepburn, la fragilidad de una estrella

Audrey Hepburn

Esta semana, una de las mujeres que marcaron el estilo de toda una generación hubiera cumplido 85 años. Audrey Hepburn, la fragilidad hecha estrella, permanece en el imaginario de cualquier amante del cine y la moda gracias a ese encanto por lo sencillo que la belga convirtió en arte.

Los primeros años de Audrey Hepburn vinieron marcados por dos hechos que limaron su carácter de por vida y quizás tuvieron un papel muy de peso en el hecho de que nunca consiguió alcanzar del todo la felicidad. El divorcio de sus padres (ella acabaría separándose en dos ocasiones) y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Su carrera en el mundo de la imagen fija sus inicios en 1948, cuando se trasladó a Londres y realizó algunos trabajos como modelo para costearse sus estudios. Sólo cinco años después se hizo con el papel protagonista de Vacaciones en Roma, cinta que le valió para alzarse con el Óscar, el Globo de Oro y el premio Bafta. Audrey ya estaba en todas las portadas.

Audrey Hepburn pasea a su perro

Quizás uno de los hechos que la convirtieron en única es esa gestualidad y forma de comportarse que Audrey Hepburn tenía. Su delicadeza mantuvo la cercanía. Todas las mujeres quisieron ser Audrey y todos los hombres conquistar a esa chica de mirada inolvidable.

Tuvo dos matrimonios y un hijo con en cada uno de ellos. Sean Ferrer con su primer marido, Mel Ferrer, y Luca Andrea con el doctor italiano Andrea Dotti. En sus últimos años de vida (1988) se convirtió en embajadora de buena voluntad de UNICEF. Finalmente, el cáncer se llevó a esta mujer que un día conquistó Hollywood y nos hizo soñar con un desayuno con diamantes.

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Acqua di Parma, símbolo de la ‘dolce vita’

Acqua di Parmablog

De Gary Grant, célebre por películas como ‘Atrapa a un ladrón’ o ‘Con la muerte en los talones’, se decía que actuaba bien hasta de espaldas. De Ava Gardner, otro de los grandes mitos del séptimo arte, que fue ‘el animal más bello del mundo’. ¿Y que tenían en común estas dos estrellas de Hollywood? Su fragancia: Acqua di Parma.

Acqua di Parma, que dentro de poco más de dos años cumplirá un siglo de vida, nació en un modesto laboratorio de esencias parmesano. Fresca y moderna, apostó por la sensibilidad mediterránea frente a la fuerza e intensidad características de las colonias alemanas, muy extendidas por aquel entonces. Su popularidad llegó de la mano de los actores de Hollywood que embelesaban al espectador de los años 50: Audrey Hepburn, Gary Grant, David Niven o Ava Gadner. Sabíamos cómo miraban, conocíamos su voz y sus gestos… nos faltaba su fragancia. Acqua di Parma. No podía ser otra. Refinamiento y exclusividad en unas gotas embriagadoras de los sentidos.

Con la aparición de otras firmas de renombre, a partir de la década de los sesenta Acqua de Parma vio peligrar su puesto de símbolo de la dolce vita. Hasta que en 1993, tres nombres de categoría empresarial –Luca Cordero di Montezemolo, presidente de Ferrari, Diego Della Valle, presidente de Tod’s y Paolo Borgomanero, accionista de La Perla- unieron sus fuerzas para relanzar a la marca. Lo consiguieron y cinco años más tarde, la fragancia podía presumir de boutique propia en la milanesa via del Gesù, epicentro de la moda y el prêt-à-porter.

Acqua di Parma recoge lo mejor de la filosofía italiana: la pasión por la belleza, el cuidado de los detalles y el gusto por el lujo. Su composición, la pureza de su fragancia, no ha cambiado nunca, mientras que su frasco, de inspiración art decó, no sufre variaciones desde los años 30. Tradición, artesanía y elegancia.