Archivo de la categoría: Personajes clave

Remo Ruffini: el alma de Moncler

Se acaba de cumplir una década desde que el empresario Remo Ruffini (Como, 1961) aterrizara en Monclery consiguiera revivir a una marca que ya agonizaba entre las pistas de esquí de Grenoble. Ruffini hizo algo ‘muy sencillo’: dar la vuelta al calcetín de Moncler. ¿Cómo lo hizo?

Fundada en 1952 por el alpinista René Ramillon, Moncler vivía en 2002 su peor época… hasta el punto que en el mundo de la moda esperaban ver pasar el cadáver más pronto que tarde, recubierto por el polvo de las pistas de esquí. Entonces apareció Remo Ruffini, un empresario de solvencia demostrada en EEUU y que inició su aventura europea fundando New England, una marca de camisería masculina.

Foto: bambooinnovator.com

Remo Ruffini. Foto: bambooinnovator.com

Ruffini se encontró con una firma que disponía de un gran producto fabricado en China y decidió cambiar el chip. Empezar de cero. A partir de entonces, las prendas de Moncler se elaborarían en Italia. Paso a paso, ingrediente a ingrediente. Si Moncler quería volver al sector lujo lo hizo derribando la puerta con la mejor tarjeta de visita.

La filosofía de Remo Ruffini para su marca ha sido muy clara desde el principio: “no formamos parte del fashion sistem, nuestro producto es absolutamente contemporáneo y no sigue modas”, ha declarado en alguna ocasión.

El pasado diciembre, subido al escenario del parqué milanés donde Moncler se acababa de estrenar, Remo Ruffini acertó a decir: “hemos besado el universo”. Y no era para menos, la marca se había revalorizado un 47%. Aquellos que advirtieron el riesgo de la decisión tomada por el presidente de la maca no pudieron más que alabar su valentía y visión comercial. Ruffini coronó una nueva etapa de éxito al frente de Moncler. Y lo que queda…

Enlaces de interés:

-Página oficial de Monclerhttp://eng.moncler.com/

-Entrevista a Remo Ruffini http://eng.moncler.com/news/cnn-interviews-remo-ruffini

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Audrey Hepburn, la fragilidad de una estrella

Audrey Hepburn

Esta semana, una de las mujeres que marcaron el estilo de toda una generación hubiera cumplido 85 años. Audrey Hepburn, la fragilidad hecha estrella, permanece en el imaginario de cualquier amante del cine y la moda gracias a ese encanto por lo sencillo que la belga convirtió en arte.

Los primeros años de Audrey Hepburn vinieron marcados por dos hechos que limaron su carácter de por vida y quizás tuvieron un papel muy de peso en el hecho de que nunca consiguió alcanzar del todo la felicidad. El divorcio de sus padres (ella acabaría separándose en dos ocasiones) y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Su carrera en el mundo de la imagen fija sus inicios en 1948, cuando se trasladó a Londres y realizó algunos trabajos como modelo para costearse sus estudios. Sólo cinco años después se hizo con el papel protagonista de Vacaciones en Roma, cinta que le valió para alzarse con el Óscar, el Globo de Oro y el premio Bafta. Audrey ya estaba en todas las portadas.

Audrey Hepburn pasea a su perro

Quizás uno de los hechos que la convirtieron en única es esa gestualidad y forma de comportarse que Audrey Hepburn tenía. Su delicadeza mantuvo la cercanía. Todas las mujeres quisieron ser Audrey y todos los hombres conquistar a esa chica de mirada inolvidable.

Tuvo dos matrimonios y un hijo con en cada uno de ellos. Sean Ferrer con su primer marido, Mel Ferrer, y Luca Andrea con el doctor italiano Andrea Dotti. En sus últimos años de vida (1988) se convirtió en embajadora de buena voluntad de UNICEF. Finalmente, el cáncer se llevó a esta mujer que un día conquistó Hollywood y nos hizo soñar con un desayuno con diamantes.

Ralph Lauren: la ambición elegante

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Cuando sólo sumaba 12 años le preguntaron a Ralph Rueben Lifshitz qué quería ser de mayor. El cuarto hijo de un matrimonio de inmigrantes judíos afincados en el Bronx no pestañeó: “millonario”.

Hoy, este hombre de 74 años se llama Ralph Lauren, posee una de los mayores imperios de moda del mundo y presume de una de las mejores colecciones de coches clásicos europeos. Objetivo sobradamente cumplido, pues.

Ralph Lauren comenzó su carrera vendiendo corbatas en las tiendas Brooks Brothers hasta que en 1967 decidió dar un paso más, imprimir su sello a lo que hacía, y fundó la marca Polo. Éxito inmediato. Cinco años después presentó su primera colección femenina. El neoyorkino define su propio lifestyle, característica indeleble de la firma que lleva su nombre: ‘siempre he creído en un estilo clásico y atemporal, que conjugara elegancia y un espíritu libre. Lo que realmente me interesa es el estilo de vida que hay detrás de la persona que viste las prendas’.

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Con todo, la moda no lo es todo para Ralf. Su sueño no tan escondido viste carrocería y calza cuatro ruedas. En su garaje acumula más de 30 modelos clásicos de todas las marcas de lujo: Bugatti, Alfa Romeo, Mercedes, Porsche, Jaguar, Ferrari… Diecisiete de ellos fueron expuestos en París en 2011. “Son como niños para mí”, afirma el diseñador, que confiesa emocionado: “tengo un cariño especial a cada uno de ellos, y es por eso que no me siento un coleccionista: ellos contemplan, yo vivo con mis autos”.

Pero si por algo es conocido este diseñador imprescindible en la cultura americana es por su visión, sus convicciones y su insistencia en el éxito. “Trabajo para ese grupo de gente que hay en todos los países y que tiene clase, elegancia y aire internacional”. Ralph Lauren en estado puro.

‘Mr Classic’ Jeremy Hackett

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De mal estudiante a erigir una de las firmas inglesas de mayor influencia y prestigio en el mundo de la moda. Así se puede resumir la trayectoria vital de Jeremy Hackett, un tipo peculiar y fiel reflejo de aquello que los clásicos todavía consideran como un gentleman.

Jeremy Hackett (1954) lo tuvo claro desde muy pronto. Abandonó la escuela con 17 años y comenzó a trabajar en una tienda de moda en su Clifton natal. Dos años más tarde daba el salto a Londres para formar parte de la mítica sastrería Savile Row. Pero nunca en la sala de máquinas, componiendo los tejidos, sino como la persona que, con su gusto y visión de la moda, aconsejaba a los clientes y les hacía llevarse lo mejor según su estilo y pretensiones. Un día, tal y como confiesa el propio Hackett, le llegó la inspiración paseando por las calles del barrio de Portobello. Allí fijó su atención “en un traje magnífico de segunda mano por sólo cinco libras; y en jerséis, chaquetas y zapatos retro por precios muy similares”. Entonces pensó: ¿por qué no montar una empresa que haga este tipo de ropa? Y así nació Hackett, una firma que cumple con los valores de diseño y calidad y aspira a crear “prendas que perduren muchos años”.

La marca creció rápidamente en el mundo occidental. A sus clásicos trajes de tweed, tejido emblemático de Hackett, utilizado no sólo en trajes y chaquetas sport, sino  también en gorras, diversos complementos, incluso tapicerías, se ha sumado una oferta de artículos muy variados. Al tiempo, Jeremy se convirtió por méritos propios en una voz autorizada en el mundo de la moda y las tendencias. En 2007 publicó ‘Mr Classic’, un auténtico libro de estilo para el hombre que recibió la ovación mayoritaria de críticos y blogueros.

Brandy y Charlie. Son los nombres que pueden leerse en sus gemelos. No son sus hijos, sino dos Sussex Spaniels que alegran la vida a este soltero que nunca ha perdido el estilo. Ni su amor por atender al cliente de primera mano. De hecho, no es raro que el ‘jefe’ aparezca por sorpresa en las tiendas de la firma, especialmente por la calle Sloane Street de Londres. Y es que la moda se percibe, se huele y se visualiza en la calle y no en un despacho

‘Mr. Different’ Lapo Elkann

Elkann

El mundo de la moda ha demostrado ser tan transversal y poroso que no sólo los diseñadores tienen la exclusiva de marcar tendencia, sino que, a veces, diversos personajes públicos son los que iluminan el escaparate. Hoy le hablamos de un ejemplo que está en boca de los entendidos del sector: Lapo Elkann, el heredero del imperio Fiat.

No existe genio sin una mezcla de locura’, decía Seneca, y parece que Elkann se ha empeñado en demostrarlo. La fama le vino de cuna. Su madre, Marguerita Agnelli, era hija del fundador de la firma industrial más poderosa de Italia, y su padre, Alain Elkann, escritor. Nació en Nueva York, pero se crió entre Europa y Brasil. “Tanto viaje me hizo preguntarme ¿a dónde voy? ¿quién soy? Si tuviera un hijo me gustaría darle una educación más equilibrada’, se lamenta el propio Elkann. Pero lo cierto es que el tiempo no es algo que pierda nuestro protagonista: fue asistente personal de Henry Kissinger y trabajó junto Sergio Marchione en el relanzamiento de Fiat y con Luca Cordero di Montezemolo en Ferrari.

Lapo Elkann confiesa que “los coches son su primer amor”, aunque hace siete años que abandonó la dedicación profesional a Fiat para dar el salto a la moda, a lo que él llama ‘el negocio del estilo’. En 2007 fundó Italia Independient y ha logrado que pesos pesados como Gucci o Karl Lagerfeld se lo rifen, que su marca de ropa y gafas cotice en Bolsa y generar unas ganancias anuales de 16 millones de euros.

El máximo accionista de Agnelli –junto a sus hermanos– también ha pasado por momentos duros y algún escándalo relacionado con las drogas (año 2005), pero se sobrepuso gracias a su filosofía de vida: ‘He tenido momentos buenos y malos. Lo importante es cómo afrontas las situaciones difíciles’. Así, retomó las riendas de su destino participando en el exitoso relanzamiento del Fiat 500 y pudo dedicarse por fin a la moda, que no es otra cosa que ‘ser fiel a ti mismo, mostrarte tal como eres’, según Elkann.

Una figura de su repercusión tiene calculados hasta sus ídolos: Teresa de Calcula, Ayrton Senna y Steve Jobs. Bondad, valentía y audacia. No hay nada al azar. Sus amigos le conocen como ‘Mr. Different’, y es que para un tipo como Elkann no hay nada más incómodo que la normalidad. ¿Su última excentricidad? Aparecer con un llamativo 500 Abarth decorado con tejido pata de gallo en la última Vogue Fashion Night Out, celebrada el pasado mes de septiembre en Milán ( ver foto del artículo).

El rey del frío… y de Barbour

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Mirada de seductor, gesto rebelde, carácter indomable… así era Steve McQueen. El apodado como ‘Rey del frío’ e icono de Barbour lo fue de Hollywood en los 70. “Cualquier papel que hubiera en aquellos tiempos y necesitara una figura capaz de combinar carisma y elegancia se lo llevaba él o Paul Newman. No hubo ningún actor con su poder: todos querían trabajar con él”, cuenta Tony Nourmand, editor de Unseed McQueen, un libro de fotografías inéditas del malogrado actor estadounidense.

Steve McQueen no permitía dobles en las acciones peligrosas de las películas que rodó. Su espíritu rudo y valiente le vino de cuna. Nunca conoció a su padre, que lo abandonó antes de que naciera, y su juventud se la pasó a vueltas de un reformatorio. Tras alistarse en los Marines y acumular algo de dinero, decidió enrolarse en el mundo del cine. Participó en éxitos reconocidos como La gran evasión (1963), Los siete magníficos (1970), Papillon (1973) o El coloso en llamas (1974).

Su dedicación cinematográfica no le alejó de dos pasiones que marcaron su vida: la velocidad y las artes marciales. Amaba los coches, las motocicletas y no dudaba en conducir él mismo en las escenas de persecuciones… hasta el punto de pensar seriamente dedicarse profesionalmente al mundo del pilotaje. En la lucha oriental tuvo como maestro y amigo personal al mismísimo Bruce Lee, que le enseñó todos los secretos de esta práctica milenaria.

El 7 de noviembre de 1980 un cáncer de pulmón se llevaba a un mito de la época, un hombre que representó como nadie la combinación entre la clase y el talento. Así, cuando luzcas una prenda Barbour Steve McQueen estarás proyectando el aire rebelde de un triunfador que presumía de la adrenalina como estilo de vida. Larga vida al rey…