Archivo de la categoría: Conociendo a…

‘Simplemente G-Star’

G-Star

Se puede decir que Veinte no podía estar sin G-Star ni G-Star podía mantenerse al margen de Veinte ni una temporada más. Era cuestión de tiempo y oportunidad el encuentro. La firma, creada en tierras holandesas, se caracteriza por su tratamiento del denim, la innovación siempre en base al cuidado máximo de la calidad y por ofrecer un diseño rebosante de personalidad y carácter. ¿Tienes o no tienes unos G-Star?

G-Star nació en 1989 con el ambicioso objetivo de revolucionar la industria de la ropa casual, impregnándola de un toque sofisticado y urbano. Por su versatilidad, diseño y cuidado de la figura femenina y masculina, G-Star se ha convertido por méritos propios en una de las marcas denim más reconocidas del mercado mundial, hecho al que también han contribuido  modelos como Liv Tyler (hija del líder de Aerosmith, Steven Tyler), que fue icono G-Star.

La filosofía de la firma con sede en Holanda se basa en el lema ‘simplemente producto’, una clara declaración de intenciones: apuestan por sus innovaciones, la confección artesanal y los diseños únicos. G-Star también resalta por su conciencia medioambiental, una actitud fundamental en los tiempos que corren, y colaboran activamente reduciendo el consumo de algodón convencional y apostando por el ecológico.

En definitiva, llega a Veinte una marca que seguro no te dejará indiferente. Belleza, imagen y tacto muy distinto a lo que conoces. No podrás resistirte…

Burberry, unos cuadros de lujo

La quintaesencia del lujo británico, Burberry, acaba de hacer pública sus intenciones para la primavera/verano 2015. Al menos en su colección Prorsum. Abrigada y norteña como nos acostumbra, la firma no renuncia en su propuesta al color, los estampados y la luminosidad.

Burberry, la inconfundible marca de los cuadros escoceses y las prendas de abrigo, nació del sueño de un joven de 21 años llamado Thomas, que en 1856 abrió su primera tienda en Basingtoke, un pueblo a 77 km de Londres. Las prendas beben de la cultura y estética británica más profunda, no en vano la inspiración que bautizó a Burberry son los granjeros y su necesidad de vestir ropa resistente y eficaz contra el frío.

El éxito no tardó en llegar. En 1890 Burberry abrió su primer local en Londres y en 1910 haría lo propio en París. Aquellos comienzos de siglo situaron a la firma en un icono para los deportistas y practicantes de los deportes de invierno.

La historia de Burberry no está exenta de anécdotas, hitos y hechos memorables. Tres ejemplos. Uno: El primer aviador en recorrer el trayecto Manchester-Londres en menos de 24 horas, Claude Grahame-White, lo hizo vistiendo una gabardina Burberry. Dos: Burberry tampoco faltó a la I Gran Guerra. La Oficina de Guerra Británica le solicitó el diseño de un abrigo que sustituyera a los pesados uniformes de la época. Y tres: ¿recuerdan al inmortal Humphrey Bogart en Casablanca? Pues el trench que vestía, cómo no, llevaba el sello de la casa británica.

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En 2001, y tras convertirse en una firma universal y de lujo en los años precedentes, Burberry dio su último giro de tuercas. El hasta entonces diseñador jefe de Gucci, Christopher Bailey, asumió la dirección creativa de Burberry con un solo objetivo: darle un salto de modernidad, introducirla al futuro respetando su ADN imborrable. Así, el desarrollo digital ha sido espectacular. En 2009 se lanzó ‘Art of the Trench, una web social donde los seguidores de la marca interactuaban mandando sus propias fotografías. La fanpage de Facebook fue la primera de una marca en lograr los 3 millones de seguidores y EN 2010 se convirtió en la primera firma en retransmitir un desfile de moda vía streaming y en abierto.

Burberry tampoco ha renunciado las celebrities. Kate Moss, Emma Watson (Harry Potter) o, más recientemente, Romeo Beckham han lucido las inconfundibles prendas de los cuadros británicos en alguna de sus campañas.

Proteger, explorar e inspirar. Estos son los tres valores de los que presume Burberry en su página. “No veo a consumidores, sino gente que interactúa con nosotros”. Bailey lo ha comprendido muy rápido.

 

Para saber más:

https://www.burberry.com

Barbour: y la chaqueta se hizo mito


Pasó de hacer la vida más fácil a los pescadores de un pequeño pueblo del noreste de Inglaterra a convertirse en una marca que ha conseguido situar a una de sus prendas, la chaqueta encerada, como uno de los mitos de la historia de la moda. Barbour cumple 120 años. Repasamos su apasionante historia.

Barbour tiene su origen en el modesto enclave costero de South Shields. En 1894, su fundador, John Barbour, observó que los pescadores y trabajadores de la zona utilizaban ropa de abrigo muy rígida, incómoda y poco duradera. Con la introducción del hule, Barbour consiguió dotarles de una prenda mucho más flexible, longeva e impermeable al frío y la lluvia. Cuando en 1918 falleció el creador de la firma, su hijo Jack Barbour recogió el testigo de una empresa que ya presumía de ser popular y con unas vistas de crecimiento imparable.

1957 fue una fecha clave para Barbour. Ese año trasladó su sede a la Trading Estate of Simonside, un lugar mágico y muy próximo al mar, la montaña y Escocia. Barbour pasó de ser un comerciante minorista a fabricante y comercializador de sus prendas a gran escala.

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Sólo faltaba el icono, la persona, el mito que mimetizara con la marca y luciera al mundo su espíritu y filosofía. Lo encontraron. En 1964, Steve McQueen comenzó a vestir las chaquetas Barbour, que se ajustaron perfectamente a ese carácter indómito, seductor y rebelde que el actor tenía.

El logo actual, en negro y amarillo, se introdujo por primera vez en 1980 a las chaquetas Barbour Internacional. La inspiración, como no podía ser de otra manera, vino de una asociación de motociclistas que presumían en 1957 de tener ‘los pilotos más rápidos sobre motos estándar’.

Para celebrar el 120º aniversario con todos sus fans, Barbour ha lanzado una web (www.thestory.barbour.com) donde los seguidores pueden compartir sus experiencias con las prendas de la firma. Desde aquella chaqueta que pasó de generación en generación hasta el perro ataviado con una chaquetita de Barbour…

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Escaparatismo: El arte de mostrar

Teatralidad, elegancia, arte, creación seductora. Todas son definiciones válidas para lo que se ha convertido en una categoría en sí misma dentro de la labor en una tienda de moda: la composición de los escaparates. De los zocos musulmanes, pasando por la Revolución Industrial a la búsqueda eterna de la belleza… esta es la historia y las claves del escaparatismo.

Los primeros vestigios de lo que podemos considerar como escaparates se sitúan en los zocos de las milenarias ciudades musulmanas, cuyos establecimientos o puestos colocaban sus mercancías para hacerlas más visibles a los clientes y conseguir así atraer su atención. En la Revolución Industrial se dio un pasito más, aunque no muy adelantado, y el hábito era simplemente sacar los productos de las estanterías sin ningún cuidado por lo estético.

El verdadero punto de inflexión en la historia del escaparatismo resultó ser la Exposición Internacional de las Artes Decorativas, celebrada en París en 1925. A partir de entonces, se fue puliendo el cuidado por lo estético hasta convertirse en lo que un escaparate es hoy en día: un espacio con la clara motivación de deslumbrar al urbanita y robarle la atención de sus sentidos en un mundo colapsado por las prisas a través de lo más primigenio: la belleza.

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Jorge Gancedo, profesor del Centro Superior de Diseño de Madrid (IED), asegura que los escaparates ‘fomentan la imagen de marca, su objetivo es enganchar al viandante y, por eso, a veces nos permitimos que el producto quede en un segundo plano’.

Se estima que los escaparates son responsables directos de un 25% de las ventas de un establecimiento. La clave reside en que la imagen exterior e interior de la tienda formen un todo, respondan a un mismo, concepto, una filosofía transversal  reconocible, clara.

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Si al principio fue necesidad, luego publicidad, marketing… para llegar a considerarse toda una ciencia que engloba el estudio de los hábitos y comportamientos humanos, el escaparatismo tiene sus pilares básicos, que son:

El mensaje. Hacer un escaparate es una forma más de comunicación. Ha de existir una idea clave a transmitir, un concepto que ha de expresarse de manera estética de la forma más nítida

-Conocer el potencial de los productos que se ofrecen y estudiar la forma de sacarle el máximo rendimiento.

Estricto cuidado de lo visual. La vista es el principal sentido a cautivar, por lo que sin la construcción de algo llamativo, original, diferente y bello el escaparatismo carece de sentido.

Renovación continua. No sólo es imprescindible conocer y trabajar las últimas tendencias, sino conseguir la forma más eficaz de comunicarlas a través del escaparate.

El color. Su utilización y combinación resultarán clave. El color es un reclamo en sí mismo, por lo que la elección y adecuación de sus tonalidades, tipos y presentación resultará capital.

-Y por último… ¿qué nos diferencia del resto de los animales? La imaginación. Utilízala. Sin ella estamos perdidos. Pues eso…

La historia del traje

Estamos en época de ceremonias. Primeros rayos de sol que calientan de verdad, bodas, comuniones, cenas… momento sin duda para revisar el traje que cuelga de nuestro armario o acudir en busca de uno nuevo.

Buena oportunidad también para repasar la evolución del traje a lo largo del último siglo, desde los icónicos años 20, pasando por la aparición de los primeros hipsters en los 40, hasta llegar a la moda de los ejecutivos impecables de los 90. Pasen y lean:

 

El Gran Gastby de los años 20

En esta década priman las superposiciones, los trajes compuestos por varias prendas, chalecos… En los pantalones se llevaban dos tendencias: talle corto para mostrar los calcetines o los acabados más anchos tipo Oxford Bags.

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La influencia del cine en los años 30

Actores como Fred Astaire configuraron una moda por la que se estrecharon los trajes mientras las mangas y los bajos pasan a tener una forma cónica.

EE.UU llega en los 40

América, con su casual wear y su star sistem, comienza a vestir al hombre en sus ratos de ocio. Inglaterra vio entonces cómo su hegemonía se resquebrajaba. La influencia del jazz y de los gansters del cine configuraron los diseños de un traje hecho para los primeros hipsters, eso sí, con aires de dandi.

Los 50: la frescura llega de Italia

Después de la II Guerra, el traje retoma el corte de hombros anchos y grandes solapas. Será la irrupción italiana, con sus trajes más ceñidos, la que rompa el mercado diferenciando por primera vez la moda por edades.

60’s-70’s: la era del rock

Trajes más ajustados, de tres botones y solapas estrechas. Los cánones vienen impregnados de la estética de grupos como los Beatles o los Rolling Stones. La cultura rock, transversal, también dejó su sello en la moda.

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Llegan los aires de triunfador

Los últimos años de los 80 y, sobre todo, los 90, configuraron un traje como símbolo de éxito y distinción. Ejecutivos impecables, reflejo de la bonanza económica, aunque, eso sí, recuperando cierto glamor del Hollywood de los 40.

Savile Row, la cuna de la sastrería

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Los buenos amantes del fútbol sueñan con vivir algún día el ambiente de un partido en la Bombonera (Boca Juniors), un estadio que en los días grandes ‘no tiembla, late’. Los admiradores del tenis sólo conciben la belleza total de su deporte bajo el influjo de la hierba de Wimbledon… ¿Y los de la moda? Savile Row, legendaria calle londinense, cuna del bespoke, es un lugar ineludible.

La ilustre calle de Salvile Row, situada en el barrio de Mayfair, uno de los más distinguidos y señoriales de Londres, fue construida entre 1731 y 1735. Sus escasos metros son considerados la meca de la sastrería mundial gracias a la importancia que adquirieron sus talleres y los artesanales diseños que acabaron luciendo las personalidades más representativas del mundo de la política y la cultura a partir de mediados del siglo XIX.

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Tres nombres clave ilustran el misticismo de Savile Row, un icónico lugar donde la magia de trabajar sin la presencia de una sola máquina –todo se diseña y confecciona a mano– sigue impregnando sus señoriales edificios llenos de historia:

James Poole, el pionero. Heredero de la industria que elaboraba los uniformes militares a los ingleses, fue el primero en abrir un taller en Savile Row en 1846. Nueve años después, el príncipe de Gales le hizo un encargo que lo situó en el escaparate mundial. Pero no sólo a él, sino a la calle. Todos los sastres de renombre quisieron estar ahí. Si Poole había triunfado, ¿por qué no ellos? James Poole hubo de diseñar una chaqueta para las cenas informales del príncipe, lo que le abrió las puertas para vestir a otras personalidades como sir Winston Churchill.

Hardy Amies, el innovador. Abrió su taller en 1945, justo al término de la II Guerra Mundial, y cinco años más tarde, se le encargó el diseño del armario personal de la reina Isabel II. Nunca antes había trabajado en la confección para mujeres. Amies acabaría inventando sin saberlo el estilo power dressing, que tiene entre sus valores la sobriedad y la funcionalidad de las prendas.

Tommy Nutter, el transgresor. O aperturista, como se quiera ver. El caso es que a partir de 1968 y bajo la clara influencia de los Beatles –hasta el punto de que uno de los managers de la banda, Peter Brown, le financiaba–, Nutter decidió apostar por solapas anchas, el terciopelo y un look que suponía toda una vuelta al calcetín de lo estricto concebido en moda masculina hasta entonces. Savile Row dejaba de estar presente sólo en los salones más selectos para triunfar también en las salas de conciertos.

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Hace 10 años se fundó la Savile Row Bespoke Associaton, una especie de sindicato creado para proteger y desarrollar el arte del traje tal y como se concibe en este rincón imprescindible de la moda. En la actualidad, sus talleres  realizan alrededor de 10.000 trajes anuales que llegan a facturar alrededor de 30 millones.

Y no sólo de trajes vive Savile Row. ¿Recuerdan el concierto que los Beatles dieron por sorpresa en el tejado de un edificio? Pues sí, era el número 3 de esta calle… pero esa es otra historia…

 Existe numerosa bibliografía sobre Savile Row y su aportación a la sastrería. Te recomendamos dos libros imprescindibles:

http://www.amazon.es/Bespoke-Savile-Row-Ripped-Smoothed/dp/1847394566/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1396346124&sr=8-1&keywords=savile+row

http://www.amazon.es/The-Savile-Row-Story-Illustrated/dp/185375000X/ref=sr_1_27?ie=UTF8&qid=1396346163&sr=8-27&keywords=savile+row

 

 

Pepe Jeans se doctora en Cambridge

Conjunto Pepe Jeans Cambridge de Veinte

Conjunto Pepe Jeans Cambridge de Veinte

A Pepe Jeans no le basta con cumplir 40 años y lanzar su ya exitosa colección 1973. Ahora vuelve a la Universidad y lo hace por todo lo alto. Nada menos que con la colaboración con una de las entidades educativas más prestigiosas y reconocidas de todo el mundo: Cambridge.

Bajo el nombre de Cambridge University of Pepe Jeans, la línea está inspirada en la estética college al más puro estilo británico. Una colección de 70 piezas que ha conseguido aunar en perfecta simbiosis el look Pepe y los valores de Cambridge con referencias provenientes de deportes emblemáticos como el remo, el cricket o el polo.

Fundada en 1209 por académicos que huyeron de Oxford, la Universidad de Cambridge es toda una institución de la cultura e historia británica. Formada por 31 colleges (facultades) que gozan de independencia y autonomía, entre sus paredes, libros y jardines se han forjado numerosos científicos, políticos y pensadores de renombre.

En definitiva, la nueva colección supone una apuesta por la excelencia urbana. Un golpe de audacia y elegancia con el más refinado aroma british.

De Polo al cielo

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Revolucionar y lograr un hito en el mundo de la moda es casi imposible. Permanecer y ser reconocido durante décadas como un referente ya parece toda una quimera. Icono, mito, referente. Así se puede definir a Polo Ralph Lauren, una firma que encontró el éxito combinando el estilo clásico norteamericano con el refinamiento y la sensibilidad europea.

La historia de Polo Ralph Lauren nace de la manera más humilde pero con la fuerza de la más clara de las convicciones. Su creador, Ralph Lifshitz nació en el Bronx en 1939. Tras pasar por los mostradores de Brooks Brothers, pronto tuvo claro que su objetivo era aportar diseños propios al mundo de la moda, un tipo de ropa intemporal y de calidad. Así nació la primera tienda de corbatas de Ralph, bajo el nombre del más elitista de los deportes: Polo.

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A partir de ese momento todo fue crecer. De Polo al cielo. Dos años después, en 1969, la marca abría la primera tienda de un diseñador en unos grandes almacenes. Nada menos que en Bloomingdale’s, en pleno corazón de Manhattan. En 1972 se detuvo el tiempo entre costuras con la introducción del legendario polo con el logotipo del caballo. ‘Cada equipo tiene su color. Polo tiene 24’, rezaba el eslogan. Muestra de su transversalidad inspiradora son las palabras que el crítico de arquitectura del New York Times le dedicó a Ralph Lauren en 1980. Paul Goldberg afirmó entonces: “el verdadero icono del diseño no eran Philip Johnson ni Robert Stern, sino Ralph Lauren”. De los noventa hacia nuestro días, la firma estadounidense ha apostado muy fuerte por su espectro deportivo (Polo Sport), ha llegado a conquistar a los sectores más elitistas (Purple Label) y se ha consolidado financieramente con la salida a Bolsa en 1997.

Quizá una de las claves para entender lo que ha aportado Polo Ralph Lauren al mundo del diseño, las tendencias y la moda la podamos encontrar en las palabras de Karl Lagarfield: “Mantiene la idea de la mejor América posible. Vende un estilo de vida. No cambia cada seis meses porque no es su espíritu. Le da el tono adecuado a la gente de que otra forma tendrá mal gusto”. En definitiva, una de esas marcas que si no existiera habría que inventarla.

Vaqueros: símbolo de inmortalidad

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Jeans, tejanos, denim, vaqueros… muchos son los nombres de esta prenda nacida para resistir, impulsada como símbolo rebelde y universalizada con un básico de cualquier armario. Y dos son las teorías predominantes sobre su origen: ¿fue cosa de Levi Strauss o el tejido vaquero clava su génesis muchos siglos antes?

La historia que ha predominado sobre los primeros vaqueros sitúa a Levi Strauss como su creador a finales del siglo XIX. Sin embargo, si escarbamos un poquito más, descubrimos a estudiosos que afirman tajantemente que los pantalones vaqueros se remontan muchos siglos atrás como prenda utilizada por la armada genovesa. ¿Quién dispone de la razón? Pues ambos. Veamos:

En el siglo XII, Génova (Italia) era una república independiente y una gran potencia naval. Sus marineros necesitaron un pantalón resistente,  que pudiera usarse tanto en seco como en mojado y cuyas perneras se pudieran remangar fácilmente para no entorpecer la limpieza de las cubiertas y el nado. Había nacido el pantalón vaquero o fustán genovés, elaborado con algodón originario de Al-Fustat (Egipto). ¿Y el color azul que hoy sigue siendo tan característico? Los marineros lavaban sus pantalones con agua de mar, utilizando las propias redes de pesca, lo que los dejaba blancos. Así, comenzaron a teñirlos con un producto indio que se denominó azul índigo. Los barcos ingleses que hacían escala en este puerto exportaron a todo el mundo el tejido, que pasó a conocerse como “Blue de Genes” (azul de Génova), una denominación que en los países anglófonos derivó al blue jeans. El término denim, por su parte, viene porque una de las zonas que más confeccionaba los vaqueros era la francesa Nîmes, por lo que la gente acostumbraba a decir que eran prendas “de Nîmes”, pronunciado “denim”.

Ya en 1870, Levi Strauss, un comerciante de telas afincado en San Francisco, pensó en utilizar las lonas que vendía para tiendas de campaña con el fin de hacer ropa de trabajo dedicada a los mineros, prendas que resistieran la intemperie y las duras condiciones de estos trabajadores. Un sastre cliente de Strauss, Jacob Davis, remachó con cobre los puntos de máxima tensión de los pantalones, al tiempo que le propuso patentar la idea. Así, el 20 de mayo de 1973 consiguen la misma y se ponen a fabricar pantalones vaqueros de forma industrial por primera vez en la historia.

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Destinados a mineros y agricultores, no fue hasta la década de los 50 cuando, en virtud de servir como símbolo de rebeldía e inconformismo para los jóvenes, los vaqueros salen del campo a la calle. Los inicios no fueron fáciles. Incluso, en aquellos años, algunas salas de cine estadounidenses prohibieron la entrada a las personas que vistieran unos vaqueros. Pero el éxito estaba a punto de explotar. En los 60 y 70 la influencia del contexto social y político de aquellos años en EE. UU. favoreció sin duda a que el vaquero se convirtiera por fin en un imprescindible.

Emblema de versatilidad, básico que siempre estará de moda por su usabilidad y carácter, nadie puede imaginar su vida hoy sin unos vaqueros pitillos o rectos, de caja alta o baja, rotos o desgastados…

 

 

 

Hugo Boss: elegancia entre costuras

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Hugo Boss es sin duda el paradigma de una marca que ha sabido superar con inteligencia, trabajo y convicción la polémica para no abandonar el podio de las firmas Premium. Elegancia pura entre costuras.

Los inicios de Hugo Ferdinand Boss al frente de la compañía no pudieron ser peores. En 1923 abrió un modesto taller de sastrería en el pequeño pueblo de Metzingen (Stuttgart), pero se vio obligado a cerrarlo poco tiempo después debido a que no podía hacerse cargo del pago de sus 22 trabajadores. En 1931, tras llegar a un acuerdo con sus acreedores, Hugo Boss pudo salir a flote y convertirse, no sin complicaciones y momentos difíciles de explicar, en la marca de referencia que es hoy en día.

El pasado más controvertido de la firma alemana viene de la relación que mantuvo su creador con el régimen nazi desde 1938 hasta que finalizó la II Guerra en base al compromiso que adquirió para luchar contra el desempleo. Finalmente, Hugo F. Boss fue procesado y multado por su colaboración con el nacionalsocialismo y falleció en 1948. A partir de ese momento, Hugo Boss supo hacer borrón y cuenta nueva y comenzó su producción de trajes, aunque no fue hasta 1970 cuando por fin se dedicó en exclusiva a la moda masculina. Además, la compañía no dudó en publicar una carta en la que expresó su “profundo pesar” por los hechos y participó en un fondo de compensación para los trabajadores alemanes.

Hugo Boss estaría orientado hacia ‘los triunfadores y los  hombres de negocio’, tal y como rezaba su publicidad desde 1953. En 1967 fueron los nietos del fundador, Uwen y Jochen Holy, los que consolidarían a la marca en la formalidad, la calidad y el sentido de la moda. Boss era un imprescindible para el armario del caballero abierto, deportivo, que desea un traje que le haga sentirse cómodo tanto en el trabajo, como la ciudad.

La década de los 70 fue fundamental en el afianzamiento de Hugo Boss. Lanzó su línea prêt-à-porter con tejidos importados desde Italia y sus trajes comenzaron a convertirse en un icono por su corte y diseño impecables. Desde 1972 patrocinan una de las escuderías de la Fórmula 1 más punteras, McLaren. En 1993 se crea Baldessarini como su marca de alto nivel para hombre y en 2000 Hugo Boss se lanzó al mundo de la moda femenina y presentó la primera colección Boss Woman en el Palazzo del Senato de Milán. Italia, como no podía ser de otra manera…

Desde hace 10 años la firma está dirigida bajo el paraguas de la compañía Marzotto SpA. ‘Vestir para el éxito’ es una de las principales líneas que definen el ADN Boss. Parece que lo han conseguido…